Durante las festividades de octubre es común enfrentarse a dos riesgos digestivos: la sobrecarga metabólica por consumo excesivo de azúcar y la ingesta accidental de dulces alterados o contaminados. Reconocer los síntomas a tiempo marca la diferencia entre un manejo casero exitoso y una visita oportuna a urgencias.
Malestar en los niños
A continuación te explicamos los diferentes escenarios de indigestión que puede causar el consumo excesivo de dulces:
- Digestiva: Náuseas, cólicos abdominales y diarrea.
- Sistémica: Alteraciones del ánimo, irritabilidad, palidez y letargo tras el pico de azúcar.
- Severa: Mareos intensos, dolor de cabeza o desmayo.
Atención desde el hogar
Recuerda que no siempre se debe ir inmediatamente a urgencias y por el contrario puedes:
- Suspender golosinas, lácteos y bebidas azucaradas de 24 a 48 horas.
- Reemplazar el agua pura por suero oral, suministrado en cucharaditas cada 5 minutos para favorecer la tolerancia gástrica.
- Reposar en un ambiente fresco e inclusión paulatina de alimentos simples como puré de banano o manzana.
Debes acudir a un servicio médico si el dolor se intensifica en una zona específica, si no hay micción en más de 6 horas, si detectas sangre en los fluidos, si sospechas de consumo de sustancias químicas o si el niño no logra mantenerse despierto o responder con normalidad.
