La necesidad de componentes sanguíneos es una constante en el sistema de salud. En este instante, un paciente oncológico infantil, una madre en el quirófano o una víctima de trauma dependen de una transfusión. Nadie está exento de encontrarse en esa posición.
Durante el Mes Mundial del Donante de Sangre, reforzamos la importancia de este hábito solidario. Según los registros del Instituto Nacional de Salud, el inventario de los bancos de sangre se mueve bajo las siguientes prioridades poblacionales:
- Los grupos mayoritarios: El tipo O+ lidera la población con un 60%, seguido por el A+ con el 23%. Debido a su alta frecuencia, son los componentes que más rápido se agotan en las operaciones diarias de las clínicas del país.
- Rh negativos son escasos y valiosos. Particularmente, el tipo O- es una pieza clave en la medicina de emergencias al funcionar como donante universal cuando se requiere actuar de inmediato sin esperar pruebas de laboratorio.
Verdades sin mitos sobre el proceso
Muchos mitos urbanos frenan la participación ciudadana. Aquí desmentimos los principales:
- Tatuajes y piercings: Dejan de ser un impedimento una vez transcurridos seis meses desde su aplicación.
- Hepatitis infantil: Si la enfermedad ocurrió durante los primeros años de vida, no existe restricción para postularse.
- El cuerpo está diseñado para recuperarse rápidamente. El líquido extraído se compensa en pocas horas, permitiendo que los caballeros donen tres veces al año y las damas hasta cuatro veces en el mismo periodo, respetando los meses de intervalo correspondientes.
El beneficio de donar sangre, es que en cada bolsa se separa en plaquetas, plasma y glóbulos rojos. Así, un solo voluntario provee soporte médico específico para tres personas distintas.
